La fábula del lobo y el cordero.

Sobre el engaño y la manipulación en el proceso de la mediación.



Mauricio José Hernández Sarti.

“…sabemos que los conflictos son peligrosos, sin embargo esperamos que la mediación sea segura…”

Kenneth Cloke.

“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.”

Miguel de Cervantes Saavedra.



Introducción


Sabemos que la mediación es un proceso de comunicación entre partes en conflicto y un mediador imparcial, que procurará que las personas implicadas en una disputa puedan llegar, por ellas mismas, a establecer un acuerdo que permita recomponer la buena relación y dar por acabado, o al menos mitigado, el conflicto, que actúe preventivamente o de cara a mejorar las relaciones con los demás. También se ha dicho que las personas eligen a la mediación, entre otras razones, por que quieren llegar a un arreglo definitivo, quieren la privacidad y confidencialidad que provee el proceso de mediación, y ven dicho proceso como una forma de resolver una contienda en forma rápida y en sus propios términos; en lugar de acudir a los tribunales, a la oficina del director, a un consejo disciplinario, con el superior jerárquico o cualquier otra alternativa.

¿Será así de seguro el ambiente que provee la mediación?, ¿ocurrirá que algunas personas deseen totalmente lo opuesto? Es decir, algunos que aceptan el proceso de mediación por una razón diferente: no buscan una forma rápida de solución o una forma de resolver un conflicto mediante el acuerdo proveniente del consentimiento libre e informado de ambas partes; lo que desean: utilizar a la mediación para ganar tiempo, para legitimar el abuso de poder que resulta de sus habilidades, capacidades y energías superiores en relación a la otra parte. En pocas palabras: existen personas que desean obtener un lucro excesivo, que legal o moralmente no les corresponde, aprovechándose del ambiente de neutralidad e imparcialidad que brinda la mediación utilizan el engaño y la manipulación para obtenerlo.

La reflexión inmediata y lógica de todo mediador que se precie en conocer los principios de su profesión será: no. La mediación precisamente se precia de ser un proceso en el que se intenta aminorar todo peligro, pacificar sentimientos heridos, y crear espacios seguros en los que la negociación legitima de intereses substituya a la encarnizada lucha de poder”.

¿Entonces, existen o no peligros que rodean a la mediación? Al respecto comenta el escritor Kenneth Cloke: “…sabemos que los conflictos son peligrosos, sin embargo esperamos que la mediación sea segura”. Lo anterior tiene una profunda verdad: la historia, la literatura, la vida misma, presentan muchos ejemplos de cómo los hombres y las naciones han intentado justificar, encubrir y legitimar el uso de su poder frente a otros más débiles. No es raro que los poderosos intenten justificar su actuar frente a los demás, que engañen a los más avezados en reconocer la naturaleza humana.

Si en las relaciones humanas se observa a los poderosos que intentan legitimar su conducta abusiva frente a los demás, luego entonces nos atrevemos a decir: el mediador no esta exento de encontrarse con personas que pretenden legitimar tales conductas durante el proceso de mediación; situaciones en las que no es tan seguro el proceso de mediación; en las que existe un peligro real de que el resultado del proceso sea totalmente contrario a los principios y objetivos de dicho proceso; situaciones en las que el engaño y la manipulación sean usados por uno de los participantes para influir en el otro.

En pocas palabras: puede ser que el proceso de mediación no sea tan seguro como se quisiera. Lo que nos lleva a planearnos preguntas más difíciles de contestar: ¿será fácil descubrir tales escenarios?, ¿cómo descubrir el peligro e intenciones de los que pretenden abusar de su poder, si las conductas engañosas que proyectan generalmente son sutiles?, ¿qué debe hacer el mediador para corregirlas? Y finalmente: ¿qué consecuencia puede tener el ignorarlas?

En el presente trabajo intentaremos reflexionar sobre tan difíciles temas. Pretendemos repasar los principios básicos que rigen a la mediación y los peligros a los que se enfrenta el mediador. Pondremos especial hincapié en el mediador que desempeña su actividad en los centros de mediación y conciliación pertenecientes al Poder Judicial de los Estados de la República Mexicana.

En principio, estudiemos una situación que puede servir como caldo de cultivo para que se presente el abuso de poder y el engaño: el sustancial desequilibrio o asimetría de poder existente entre las partes.