Mediación

Los principios que rigen al proceso de mediación.


La mediación es un procedimiento al que se recurre generalmente cuado las partes no han podido entenderse por sus propios medios, ni a través de sus abogados o asesores específicos, ni les han funcionado las amenazas u otros actos unilaterales relacionados con la fuerza.

Son muchas las bondades que surgen a la hora de referirnos al proceso de mediación, y estas derivan de sus principios:

  1. Flexibilidad. A distinción de otros procesos, como el judicial, la mediación no tiene una estructura formal con número de días para hacer una actuación, si las partes se reúnen en forma privada o conjunta, si es en una mesa o en una sala. Se cuentan con etapas generales del proceso de mediación, sin embargo el mediador de acuerdo a cada caso puede determinar.
  2. Privacidad. Muchas personas eligen a la mediación por ser un proceso en el que las reuniones no son públicas y únicamente pueden intervenir terceros cuando todos están de acuerdo en que sea así. La privacidad propicia que las partes se sientan cómodas en expresar ideas, sentimientos, emociones que en tanto que en un proceso público no lo harían.
  3. Confidencialidad. De la mano de la privacidad está la confidencialidad que significa que lo dicho por las partes, entre ellas o con el mediador, no podrá ser comunicada a terceras personas, e inclusive, lo que converse una de las partes con el mediador en sesiones privadas, no podrá ser transmitido por el mediador a la otra sin el consentimiento de la primera.
    Como las mediaciones son confidenciales, el mediador y las partes crean para sí un ambiente seguro, en el que los mediados puedan discutir con sinceridad y franqueza.
  4. Voluntariedad. Las personas que acuden a la mediación lo hacen por su propia voluntad, nadie está obligado a participar en el proceso de mediación. Algunas legislaciones determinan que antes de acudir las partes a un juicio deben acudir a una primera sesión de mediación, pero en todo caso, tienen el derecho de abandonar la sesión o terminarla en el momento que deseen si la mediación no satisface sus intereses. Las personas que participan en mediación tienen por lo tanto cierto convencimiento que lo que han intentado al momento para solucionar el conflicto no ha funcionado y por lo tanto acuden a la mediación en un intento de resolverlo.
  5. Poder de decisión en las partes no en el tercero. A diferencia del arbitraje y los procedimientos judiciales, el tercero que interviene en el conflicto no tiene ningún poder de decidir sobre el asunto, ni aconseja a las partes como resolverlo. Su responsabilidad es guiar el proceso y las partes tienen la responsabilidad de resolver el conflicto en sus propios términos.
  6. La figura de una tercera persona en un sistema de conflicto es de gran ayuda, el ambiente de la mediación estimula la sinceridad y franqueza de los participantes, nadie tiene que impresionar al mediador, ni convencerle de quien tiene la razón. Las personas se hacen responsables de sus necesidades y acciones.
  7. Todos pueden ganar, si alguien pierde no funciona. La mediación permite examinar un problema con el objeto de crear una solución en la que todos los adversarios ganen, y que responda suficientemente a los intereses individuales. La mediación crea posibilidades para que todos los involucrados se sientan satisfechos con el resultados, si alguien no se siente satisfecho seguramente no suscribirá un convenio con el otro.
  8. Neutralidad e imparcialidad del tercero. El mediador no realizará intervenciones en beneficio exclusivo de una de las partes. Tampoco tiene un interés personal en el asunto que los mediados traen. Esta es la principal base que genera confianza, que a diferencia de otros procesos en los que es necesario que existan terceros que decidan a favor de uno u otro, el mediador no trabaja con quein tiene la razón o está equivocado, quien es bueno o malo.